LA RESPIRACIÓN EN LA VIDA Y EN PILATES

LA RESPIRACIÓN EN LA VIDA Y EN PILATES

 

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LA RESPIRACION  EN LA VIDA Y EN PILATES

 

El siguiente artículo se crea a partir de una inquietud e interés constantes en la mejora de la salud de nuestros alumnos. Es una reflexión profunda basada en el razonamiento crítico realizado a lo largo de toda nuestra carrera profesional y a lo largo de nuestra extensa, variada y polifacética existencia.

Pretendemos ofrecer unos pensamientos para que tù los puedas valorar, examinar y aceptar o rechazar según tus propios criterios y experiencias tanto en la vida como en tu estudio.

1.-

 Respirar es el primero y el último acto de vida, sobre todo aprende a respirar correctamente” , Joseph Pilates en “Return to life, por lo que podemos deducir que cuando no puedes (o no sabes) respirar bien tu salud se irá deteriorando poco a poco.

Muchas disciplinas afines a Pilates, como el Yoga, el Tai Chi, el Chi Kung, incluso la Meditación hacen especial hincapié en la importancia de la respiración para tener y mantener una buena salud.

Deseamos que las personas respiren bien de manera automática, es decir, que respiren de forma natural como cuando eran niños y no tenían vicios adquiridos a lo largo del tiempo. Y si su respiración no es “natural”, debemos llamar su atención sobre su patrón de respiración incorrecto, y enseñarles la forma  natural y sana de respirar, de manera que integren a su ritmo interno este proceso y lo usen así de manera inconsciente más allá del estudio de Pilates. En este proceso es de suma importancia tener paciencia y usar nuestras indicaciones de manera individualizada, teniendo en cuenta que cada persona es única.

 RESPIRACION CORRECTA

 Existen tantas “respiraciones correctas” como existen escuelas que las promueven. Escuelas de Pilates, Yoga, Artes Marciales, Meditación, y otros tipos de acondicionamiento físico y mental, todas tienen su protocolo de respiración, sus indicaciones particulares para ayudar a respirar mejor y que promueven la salud de la forma más “correcta”.

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 Partiendo de la base, de que ninguno de sus alumnos ha muerto por falta de oxígeno, podemos concluir que todas realizan un trabajo correcto de realizar la ventilación pulmonar.

 Además del mero intercambio de oxígeno por dióxido de carbono, la respiración favorece la circulación sanguínea, la hidratación, la regeneración neural, el masaje de los órganos internos, la regulación de la presión arterial, la gestión del stress, etc…

Cada escuela puede defender su forma de respirar como la más eficiente, correcta, saludable, y a todas debemos tener en cuenta y aplicar el razonamiento crítico, ya que todas aportan algo positivo y valioso que se puede aplicar en algún momento o a alguna persona en particular. ¿Qué técnica usa más superficie pulmonar?, ¿Cuál mueve mejor la caja torácica?, ¿Cuál es mejor a la hora de conseguir una centralización mejor? ¿Cuál es la más adecuada para el masaje de los órganos? ¿Y si hablamos de conseguir relajar la mente? ¿O de conseguir un estado de alerta?

 Abramos la mente y pensemos con humildad, abrazando las posibilidades infinitas que ofrece el ser humano.

POR QUÉ LA RESPIRACION HUMANA ES ÚNICA

 En un debate sobre la “mejor” forma de  respirar, no puede faltar conocer la singularidad de la respiración humana con respecto de otras especies con cerebro y capacidades cognitivas “paralelas” y comparables a las nuestras.

 En términos de control de la respiración, por un lado están los simios y monos, y por otro los cetáceos. Nosotros estamos en el medio de estos dos grupos a la hora de controlar nuestra respiración.

 La respiración es totalmente involuntaria para la mayoría de los primates. Aunque son capaces de pensamiento lingüístico y pueden aprender a expresarse en lenguaje de signos, no se les puede enseñar a hablar. Es preciso tener control voluntario sobre la respiración para conseguir que una cantidad precisa de aire circule a través de las cuerdas vocales, la lengua, los dientes y los labios para articular los sonidos del lenguaje humano. Sencillamente no poseen control voluntario sobre los movimientos del diafragma, al igual que nosotros los humanos no poseemos control voluntario sobre el ritmo cardíaco o las peristalsis.

 El otro grupo, el de las ballenas y los delfines, no tiene, aparentemente, capacidad para respirar de manera involuntaria. Debido al entorno en el que viven esta situación parece lógica y necesaria.  Cuando un cetáceo duerme, debe dejar una mitad de su cerebro “despierto” para recordar que debe regresar a la superficie para respirar.

Alternando las dos mitades del cerebro que “vigilan”, consigue un descanso del sistema nervioso completo teniendo control voluntario sobre la respiración de forma continua.

Nosotros, los humanos, estamos entre los dos grupos. Somos capaces de ejercer un control voluntario sobre  nuestra respiración mientras hablamos, realizamos ejercicio, o meditamos, pero cuando dormimos la respiración del primate ancestral toma el relevo, y el ciclo respiratorio tiene lugar sin ningún control consciente.

Al llegar a este punto, nos encontramos con que somos capaces de realizar los dos tipos de control respiratorio: voluntario e involuntario, consciente e inconsciente, y puestos a elegir, ¿cuàl es mejor a la hora de ir al Reformer, o a la colchoneta? Y si preferimos el tipo inconsciente e involuntario, ¿cómo conseguimos que se realice de forma natural”? Y si escogemos el tipo consciente y voluntario, ¿cuál de todas las modalidades es la mejor?

 UN POCO DE ANATOMIA

 Cuando damos a nuestros alumnos la indicación de llevar el ombligo hacia la columna, de expandir las costillas hacia las manos, o cualquier otra indicación sobre la respiración, estamos guiando al cerebro a tomar control voluntario sobre la respiración. ¿Qué ocurre cuando damos estas indicaciones? Examinemos la respiración desde el punto de vista anatómico.

 El movimiento de la respiración ocurre primordialmente en la cavidad ventral (aunque puede sentirse desde los arcos de los pies hasta en el cráneo), lo realiza sobre todo el diafragma que actúa como un pistón entre el tórax y el abdomen.

 El tórax o caja costal es la parte superior de esta cavidad ventral, que protege los pulmones y el corazón y que es capaz de cambiar de forma y de volumen, de manera que siempre tenemos un  presión negativa en el tórax, que es la que hace que el diafragma recupere su forma de cúpula durante la exhalación.

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 Por debajo del diafragma, se encuentra la zona abdominopélvica de la cavidad ventral. El abdomen lo podemos comparar con un globo de agua rodeado por una “piel” formada por músculos.  Esta  cavidad siempre tiene presión positiva y su capacidad de cambiar de forma es mayor que la del tórax (las únicas estructuras óseas de esta zona son el raquis lumbar y la pelvis.  Sin embargo su capacidad de cambiar de volumen es muy limitada.

 De esta forma tenemos el tórax que semeja un globo de aire, que puede cambiar de forma y de volumen, y el abdomen que lo comparamos con un globo de agua, que puede cambiar de forma pero no de volumen.

El diafragma se encuentra situado en el medio, donde la presión es casi neutral, y así se mueve con mucha facilidad durante la respiración diafragmática en reposo: ayudado por la invariabilidad de volumen del abdomen y la elasticidad esponjosa de los pulmones consigue la manera más eficiente de que los gases de la ventilación pulmonar circulen durante la respiración diafragmática en reposo.

 De manera inconsciente, la mayoría de los animales, incluyendo al ser humano, tenderá a usar este tipo de respiración eficiente cuando es la hora de descansar, dormir o simplemente cuando no prestemos atención a la respiración de manera consciente.

 EL HOMO SAPIENS Y SUS PROBLEMAS

 El problema con nosotros, los humanos, es que tanto nuestros pensamientos como nuestras emociones pueden interferir con la respiración natural que vemos en los animales. Nuestro cuerpo, y por lo tanto nuestra respiración se ven moldeados por patrones mentales sin resolver: miedos y angustias pendientes, ira contenida, dolor no superado, lesiones físicas no rehabilitadas, autoestima por los suelos.

 Nos dejamos influenciar por los demás sin pensar si de verdad aquello que nos dicen es apropiado para nosotros.

 Las indicaciones con buena intención de una madre a su hijo: “ponte recto” o las de un profesor de meditación: “respira hacia tu abdomen”, o las de un profesor de Pilates: “respira hacia tus costillas” pueden todas ellas ser “imposiciones” que dificultan el dejar que tu cuerpo “haga” realmente lo que su instinto interno primario necesita, que la respiración primordial tome el “control” inconsciente para así sin darnos cuenta recuperar la naturalidad primaria que debería regir en cada uno.

 Todos los profesionales del movimiento, terapeutas, incluyéndonos nosotros los profesionales de Pilates, nos vemos atrapados en una especie de bucle: la naturalidad del movimiento y de la respiración de nuestros alumnos han sido alteradas por las emociones y pensamientos y por enseñanzas previas, y nosotros de manera artificial tenemos que “enseñar” o mostrar el camino para conseguir lograr esa “naturalidad inconsciente” que Joseph H. Pilates tanto admiraba y tanto estudió de los niños y de los animales.

 Y entonces, ¿qué indicaciones, qué guía podemos ofrecer a la mente consciente para conseguir restaurar la naturaleza inconsciente de nuestro ser?

 APRENDIENDO A ENSEÑAR Y A RETIRARNOS A TIEMPO

 Nuestra experiencia de décadas como aprendices del movimiento humano y como profesionales especializados en el Método Pilates durante más de diez años, ha formado nuestra opinión de que cualquier indicación o ayuda que propongamos debe servir como herramienta temporal para conseguir “despertar” y tener “consciencia” de gestos, de  movimientos, de facilitar sentir una parte del cuerpo, de ayudar a respirar de manera determinada.  Esta ayuda debe servir para conseguir esa “atención” ese “despertar”, y una vez conseguidos deberíamos dar un pasito atrás y “observar” el movimiento, gesto, respiración que brota de forma natural de nuestro alumno.

 Debemos ser conscientes de que este paso a lo “natural” puede no ser fácil en muchos casos, y que debemos ser muy pacientes, tratar de convencer sin imponer nada, hacer simplemente de guía, para que nuestro alumno encuentre su propio camino.

 Existen muchas indicaciones e imágenes que se pueden usar en la respiración: “respira hacia las costillas superiores” para aquellos que respiran hacia el abdomen en exceso; respira hacia las costillas flotantes” para los que sacan las costillas hacia adelante; “respira hacia las costillas de la espalda”; “respira hacia los lados de las costillas”; “proyecta el esternón hacia el techo”, etc…

 Es importante observar la respiración tridimensional de nuestros alumnos, y dirigir nuestras indicaciones hacia aquella zona que menor movimiento tenga.  Una indicación táctil adecuada en la zona que tiene el movimiento limitado puede ser de un valor incalculable.

Al presionar suavemente sobre la zona y pedir una inspiración se crea una retroalimentación neuromuscular que ayuda a crear un nuevo patrón de respiración.

Una indicación visual apropiada a la zona a movilizar y a la personalidad de nuestro alumno también puede ser de suma importancia.

 La visualización tiene un poder casi ilimitado a la hora de reeducar patrones de movimiento preexistentes y de enseñar otros nuevos, nos puede enseñar a reconducir también patrones de conducta, a aprender nuevas habilidades personales y sociales, y como no, es de gran importancia para mejorar nuestra respiración en el sentido de volverla más “natural”.

 Tan importantes como son estas indicaciones verbales, táctiles, visuales, se quedan pequeñas si las comparamos con la importancia que tiene que nuestro alumno consiga olvidarse de todas ellas y realizar lo aprendido de forma natural.

 Es decir, hemos de conseguir que la consciencia sobre el movimiento, sobre la respiración que aportamos para aprender algo nuevo o cambiar algo defectuoso, se vuelva inconsciente cuando nuestro alumno termina la clase, de manera que la “sabiduría fisiológica” primitiva tome el relevo, que no es ni más ni menos que lo que nuestro querido señor Pilates pretendía con su/nuestra Contrología.

 Como dicen nuestros tatarabuelos “el cuerpo es muy sabio”, y nosotros humildes estudiantes del movimiento humano debemos saber retirarnos a tiempo una vez que hemos realizado nuestro trabajo para que los beneficios para nuestro alumno sean los máximos también fuera del entorno de la clase, que al fin y al cabo es la mayor parte de su vida.

 Por tanto, aprenda a respirar correctamente.

“EXPRIMA” HASTA EL ÚLTIMO AIRE DE LOS PULMONES, DEJÁNDOLOS TAN LIMPIOS DE AIRE COMO SI HUBIERA HECHO EN ELLOS EL VACÍO.       Joseph H. Pilates – Return to life through Contrology     

 

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                                                                                                        JUAN MARÍA CARDENAL

                                                                                                       PMA CERTIFIED Nº 11097

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